Chuparse el dedo, usar chupón por mucho tiempo o respirar por la boca parecen detalles menores, pero sostenidos en el tiempo pueden afectar la mordida, el paladar y el desarrollo facial de tu hijo. El Dr. José Luis Palacios valora estos hábitos y, cuando es necesario, los corrige antes de que dejen huella.
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Los hábitos orales son conductas repetidas que, cuando se prolongan, pueden alterar el desarrollo de la boca y la cara del niño: succión digital (chuparse el dedo), uso prolongado del chupón, respiración bucal y deglución atípica (tragar empujando la lengua contra los dientes).
Si continúan más allá de los 3–4 años, y sobre todo hacia los 6–7, aumentan el riesgo de mordida abierta, paladar estrecho o problemas en la posición de los dientes permanentes. Este servicio es para papás que notan alguno de estos hábitos. La valoración presencial define si conviene intervenir y cómo.
Suele considerarse normal en los primeros años. Si continúa después de los 3–4 años, conviene valorarlo, porque puede afectar dientes y paladar.
Puede tener varias causas y repercutir en el desarrollo facial y la mordida. Una valoración define el origen y si requiere atención conjunta con otros especialistas.
Es tragar empujando la lengua contra o entre los dientes, en vez de hacia el paladar. Sostenida, puede alterar la posición de los dientes.
Según el caso, con orientación a los papás, terapia miofuncional y, a veces, aparatos recordatorios. El especialista indica lo más adecuado.
Pueden influir en la pronunciación de algunos sonidos. Por eso la valoración revisa lengua, paladar y mordida en conjunto.
En algunos casos sí, con terapia miofuncional y acompañamiento. La valoración presencial determina el camino para cada niño.
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